¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez! Sales corriendo, entre sonrisas, eres pequeña ¿cuánto? ¿Cinco, cuatro o seis años? Echo tanto de menos esa época....
El colegio, las mañanas que pasaban pintando y pintando y pintando, cuando no habían exámenes finales, cuando no te preocupabas por tu pelo o cuando simplemente, eras inocente. Y es extraño querer ser el olvido para olvidar, y querer ser la soledad para meditar y querer ser velocidad para correr lejos y querer ser ruido para gritar con una simple mirada. Y ansiar el poder, y poder ansiar. Tener lo que quieres y querer lo que tienes. Y no desaprovechar ni una sonrisa de tu niño pequeño favorito y verle crecer, mirarte a un espejo y decirte, que afortunada soy. A pesar de que por tus venas aún la rabia sea la gran principal. Seguir, no parar, ir recto derecha o izquierda ¡Qué más da! vivir la vida, vividla con el ella ellos nosotros conmigo o sin mí. Pero mirar hacia delante y que dentro de unos años, cuando salgas, aún tengas la vena infantil, sigas queriendo ir al parque de atracciones y comer algodón de azúcar. Ahora lo sé, ahora sé que hay que seguir, pase lo que pase, con paso firme aunque tu interior se tambaleé, con tacones de quince centímetros si son necesarios, para sentirte en lo alto, tapando ojeras con ganas de sol y sonriendo aunque el interior, esté llorando. Porque con el paso de los años, te das cuenta de que la niña, se hace mujer y de que el mundo, es, fue y será una grandísima mierda, como no te crees el tuyo.
El colegio, las mañanas que pasaban pintando y pintando y pintando, cuando no habían exámenes finales, cuando no te preocupabas por tu pelo o cuando simplemente, eras inocente. Y es extraño querer ser el olvido para olvidar, y querer ser la soledad para meditar y querer ser velocidad para correr lejos y querer ser ruido para gritar con una simple mirada. Y ansiar el poder, y poder ansiar. Tener lo que quieres y querer lo que tienes. Y no desaprovechar ni una sonrisa de tu niño pequeño favorito y verle crecer, mirarte a un espejo y decirte, que afortunada soy. A pesar de que por tus venas aún la rabia sea la gran principal. Seguir, no parar, ir recto derecha o izquierda ¡Qué más da! vivir la vida, vividla con el ella ellos nosotros conmigo o sin mí. Pero mirar hacia delante y que dentro de unos años, cuando salgas, aún tengas la vena infantil, sigas queriendo ir al parque de atracciones y comer algodón de azúcar. Ahora lo sé, ahora sé que hay que seguir, pase lo que pase, con paso firme aunque tu interior se tambaleé, con tacones de quince centímetros si son necesarios, para sentirte en lo alto, tapando ojeras con ganas de sol y sonriendo aunque el interior, esté llorando. Porque con el paso de los años, te das cuenta de que la niña, se hace mujer y de que el mundo, es, fue y será una grandísima mierda, como no te crees el tuyo.

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